el silencio orden de la inmaculada concepcion

Santa Beatriz de Silva: guardiana del silencio

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En los última días, hemos hecho varias publicaciones preparándonos para la gran fiesta del 17 de agosto, el día dedicado a la fundadora de nuestra Orden de la Inmaculada Concepción, Santa Beatriz de Silva. En esta ocasión queremos compartirte un artículo de reflexión que nos habla sobre el don del silencio, un estado de vida que ella vivió y que está presente en nuestra congregación.

Para una concepcionista, la historia de Santa Beatriz es una experiencia de vida, un palpitar con el corazón de la madre.

Santa Beatriz de Silva, pasó por el ocultamiento y el silencio. Quizá por eso ella como los magos que “vieron la estrella y la siguieron”, tantas hermanas han seguido esa luz de gran esplendor a través de los siglos y sea esto un claro testimonio en medio de la vorágine ruidosa de la sociedad actual, que nos distrae constantemente con las redes sociales, el uso de los dispositivos digitales y la vida agitada. Todo ello, nos impiden muchas veces encontrar momentos para el silencio y la introspección personal.

El silencio en nuestra regla de la OIC

En nuestra Regla el mensaje es muy claro. En dos ocasiones se hace alusión al silencio de modo directo. Lo menciona primero situando los lugares y modos propios de la vida contemplativa y segundo, cuando habla de la palabra.

La Regla dice que debemos guardar silencio en el coro, en el claustro, en el dormitorio y el refectorio, elementos constitutivos de la vida contemplativa que ayudan a la religiosa a conseguir su objetivo.

El segundo elemento lo adquiere la palabra, porque en el mucho hablar, no falta pecado. Esta es una actitud de vida y un modo de ser como monja Concepcionista Franciscana.

No han llegado hasta nuestros días, escritos o  palabras textuales de Santa Beatriz, pero su vida entera es un ejemplo claro marcado por el silencio, la escucha y la oración. Todo esto lo recoge el capítulo XII de nuestra Regla.

el silencio en santa beatriz de silva

Guardiana y hacedora del silencio

Si leemos la biografía de Santa Beatriz, nos damos cuenta que para ella el silencio, era una manera de vivir. El silencio de los ojos que invita a ver lo que necesariamente se debe ver y no lo que roba la paz y roba el sosiego. Ante las acusaciones de la corte y el encierro en el baúl, ese silencio se convierte en presencia que comunica vida, “Beatriz, tú fundarás una orden en mi honor”.

El silencio es virtud, desde el momento en que provoca la escucha de la voz de Dios y mueve a la acción de lo que esa voz nos pide. Santa Beatriz fue reflejo del silencio, en esos 30 años vividos en Santo Domingo, donde precisó la escucha atenta, que le llevó a que esa voz de Dios le expresara su voluntad en cada circunstancia y en la que se fue gestando nuestra orden.

Beatriz, escuchó y dejó ser protagonista a Dios en su vida, con el silencio de los oídos. Vivió motivada y atenta a esa voz sonora en su interior y la orientaba hacia el bien, hacia el conocimiento del querer y la voluntad de Dios. Guardaba silencio como un acto de caridad en su día a día. Ella mantuvo actitud de silencio mientras tejía ropa que después repartía entre los pobres.

Santa Beatriz guardó silencio para mirar con sus ojos la acogida en la Virgen María. Esa fue una escucha a la Palabra y a los acontecimientos de la vida. En esto ella supo imitar el ejemplo de la Virgen.

En Santa Beatriz las palabras autenticas son silencio y sacrificio. Supo ser profeta para nuestros tiempos. Hoy en día, vivimos una época saturada de prisas, abrumados por la exposición mediática, en la búsqueda constante de la aprobación social, donde con un clic, queremos todo pronto, rápido y sin demora.

Sin embargo al igual que Beatriz, la espera paciente y trabajo incansable, siguen siendo grandes virtudes en la actualidad, así como ella lo hizo para conseguir lo que creía que era la razón de su vida, fundar una orden femenina en honor de la Virgen Inmaculada Concepción.

Es verdad que los tiempos de Santa Beatriz eran de la Época Medieval, pero recuerda que por esos años, era impensable que una mujer quisiera crear una nueva orden monástica femenina y además, que lo hiciera basándose en una cuestión que aún no se había convertido en dogma de fe (hablamos de la la Inmaculada Concepción de la Virgen María), era poco menos que un sueño irrealizable. Pero lo consiguió, legándonos una herencia, un modo  de vivir al estilo de María en el seguimiento de Cristo, a ejemplo de María, en el silencio que facilita la escucha de la Palabra.

Para que reflexiones

Quien no vive el silencio, quien no ha tenido experiencia de él y no lo haya experimentado en cualquier momento de su vida, no puede ser tolerante; al contrario, será una persona rígida y por lo tanto, se sentirá infeliz si las cosas no van como hubiese querido, porque cree firmemente que así es como deben ser.

Con el silencio reflexionamos y pensamos. Se nos da la oportunidad de cultivar nuestro yo interior y disfrutar de la compañía de nosotras mismas.

Por ello es importante crear más espacios de silencios en nuestra vida, para estar más abiertos a la voluntad del Padre y ser mejores personas. ¿Puede esperar toda la vida una persona hasta conseguir su principal objetivo vital? ¡Enséñame el silencio Santa Beatriz! Quiero aprender a callar y más, cuando si al hablar voy a dañar la caridad.

La vida de Santa Beatriz, muchas veces aparece contada como una princesa, una bella dama de honor, una prisionera de la Reina Isabel, como aquella que no dejó escrito nada, pero más allá de eso, refleja una belleza aún más grande. Su amor radical a Jesucristo y a la Virgen María de un modo peculiar, como jamás en la historia había ocurrido.

El silencio, es una llamada a nuestro tiempo actual, a centrar la atención, los ojos, los oídos, la voluntad en Aquel que dio la vida por nosotros. Es una invitación a vivir más que a interpretar, protestar o juzgar. Es favorecer el hábito de la contemplación, el amor al silencio, a la soledad, al crecimiento en la pureza del cuerpo y del espíritu. CC.GG 129.

Si te interesa, también puedes leer estos temas sobre Santa Beatriz de Silva:

Saludo por la festividad de Santa Beatriz de Silva

Celebraciones Eucarísticas por la festividad de Santa Beatriz de Silva

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