Etapas vocacionales

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Desde que una joven se acerca a un monasterio de nuestra orden, con inquietudes y dudas vocaciones, hasta que emite su profesión solemne, pasa por distintas etapas de la vida monástica.

Desde el inicio de su vida vocacional, la joven se incorpora a la vida del monasterio. Son momentos cargados de sorpresas y descubrimientos. La formación es integral – humana, cristiana y carismática – y abarca todas las dimensiones de la persona.

Esta formación tiene como base el encuentro personal con el Señor, que le ayuda a su discernimiento vocacional. La joven recibe el acompañamiento de una hermana que la comunidad designa para ella. Es aquí donde se inicia como discípula seguidora de Cristo y María en busca de la perla que Dios le ha preparado. Estas son nuestras etapas:

Etapa de Aspirantado

Esta aventura con Cristo lo marca el aspirantado. Es la primera etapa donde la joven conoce el monasterio y a las hermanas, a través de una serie de contactos y momentos de experiencia en comunidad.

Es una etapa preciosa donde se acompaña a la persona y la posible opción vocacional, en la cual la joven va enamorándose más y más del don recibido por Dios. Esta es una etapa de discernimiento y conocimiento.

Etapa de Postulantado

Se llama Postulantado a la etapa, en la que se aspira directamente a pasar de la vida laica a la vida monástica contemplativa, mostrando unas actitudes para la contemplación.

Es un paso de una firme confesión de fe, que lleva del “aquí está la esclava del Señor” al, “hágase en mí según tu palabra”. En el Postulantado se inicia la vida de comunidad, con todo lo que lleva de conocimiento de la propia persona y de las hermanas.

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Etapa de Noviciado (Toma de hábito)

Con un sencillo pero emotivo rito, se comienza la vida religiosa y se viste a la joven con una túnica y velo blanco. Se entrega  a la novicia la Regla, las Constituciones y el Libro de la Liturgia de las Horas. Es la etapa del noviazgo, de intimidad y de la belleza del seguimiento de Cristo. Se vive con alegría y generosidad la vida fraterna y se le prepara en la vivencia de los votos para el juniorado.

La novicia se hace esclava del Señor. Ella comienza a identificarse con un modo distinto de ser. Pasa del yo, al nosotros en la vivencia comunitaria y en la disponibilidad de seguir a Cristo totalmente. Es un vaciamiento de sí misma para acoger la gracia dada como canal de misericordia para la humanidad. La contemplación es su modo de hacer apostolado.

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Etapa de Juniorado (profesión temporal)

Con esta etapa se equilibran las diversas dimensiones de la vida contemplativa, oración, trabajo, fraternidad y estudio. Es la última etapa en el que se prepara para el desposorio con Cristo Redentor. Se profesan los votos de pobreza, castidad, obediencia y clausura por 3 años y se renuevan cada año hasta completar 5 años.

Una vez que pasan los 5 años de juniorado y se reúnen todos los requisitos, la juniora es admitida a profesar y durante una ceremonia de profesión Solemne, queda definitivamente incorporada a la Orden.

Con estas etapas, se concluye todo el proceso formativo y se hace el desposorio, que significa la entrega total y para siempre a la persona de Cristo, al estilo de María en la contemplación del Misterio de la Inmaculada Concepción, como Santa Beatriz de Silva lo vivió.