Sor María del Carmen

(María del Carmen Rodríguez Fernández). Era hermana carnal de sor María Inés de San José. Después de una niñez y adolescencia común entre los niños de su pueblo, María del Carmen empieza a distinguirse por una mayor sensibilidad religiosa y gusto por los actos de piedad. Así el Señor la llama a la vida consagrada con 19 años de edad. Ingresó en el convento de las Concepcionistas de El Pardo el 16 de junio de 1914.

Se tienen pocos datos sobre la vida religiosa de sor María del Carmen, circunstancia que se explica tomando en cuenta que ella no ocupó cargos importantes en la comunidad ni gozó de tanta fama de santidad entre las religiosas como su hermana, pero su labor en los trabajos de la hortelana de la huerta, fueron valiosos para la comunidad, ya que su plena disposición a esa labor fue que las monjas siempre tuvieran abundantes hortalizas frescas.

Fue siempre enemiga de todo lo que pudiera reportarla alguna notoriedad. Su trato fue humilde, natural y sencillo. Como era natural por aquella época el tema de los tiempos inseguros era algo recurrente entre las religiosas y la posibilidad del martirio. Ante eso, ella manifestó que “llegase el momento, no renegaré del Señor”.

El 21 de julio de 1936, será para siempre fecha histórica en los anales de la historia del Monasterio de El Pardo. Ese día, las religiosas protagonizaron la salida forzosa de su convento en medio de una masa compacta de mujeres y hombres, armados con pistolas y fusiles que las rodearon, insultaron y posteriormente llevadas a un puesto de control.

Algunas familias de El Pardo les dieron cuido y protección de forma temporal, luego ellas buscaron refugio en Madrid, donde también un grupo de familias cristianas dieron cobijo. Un acto de valentía y riesgo en aquellos tiempos. Sin embargo, sor Inés y sor María del Carmen, no pudieron salvar sus vidas. Ellas murieron fusiladas en circunstancias verdaderamente dramáticas, pero sus cuerpos se encontraron en 1940 y sepultadas en su propio cementerio.